El tren avanzaba a ritmo lento entre la niebla.
Desde el vagón ella entreabrió los ojos. Ya había amanecido.Pudo distinguir el paisaje más cercano:nieve y un viento gélido que la movía en ráfagas empolvando a unos coquetos árboles que aguantaban este falso colorete demimo estoicamente.
La escena era bella pensó, pero desoladora. Un escalofrío le recorrió el cuerpo. Suspiró y siguió al vaho que salía de su nariz.
El vagón estaba helado. Se acurrucú en su abrigo y apretó su cuerpo.
Se preguntó si su destino sería así degélido. Sacudió la cabeza para expulsar ese pensamiento y cerró de nuevo los ojos.